

El maltrato, físico o psicológico, deja secuelas en el perro que lo ha sufrido. El comportamiento de un animal que ha padecido abusos por parte de su dueño cambia, en especial si éstos se prolongan durante meses o años. Un can desconfiado, con problemas para relacionarse con otros animales o personas de su entorno, e incluso ciertos tipos de agresividad, puede estar indicando que el perro ha sido maltratado y que, por lo tanto, que necesita ayuda.
El abuso sobre los animales no es solo una conducta cruel y deplorable sino que deja, además, importantes secuelas en el perro que lo sufre. En casos de maltratos, la mascota precisa una re educación específica que le ayude a confiar en su nuevo dueño y que le proporcione la serenidad y la calidad de vida que todo perro merece. La paciencia y las repetidas demostraciones de cariño serán clave para ayudar a la mascota maltratada a que confíe en su nueva familia.
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